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… que tengan audacia y valentía. La política produce, sin duda, sinsabores, pero cuando ves las realidades y cambios, todo se ve de otra manera; (…) que no pierdan la perspectiva. Carece de sentido menospreciar o descalificar a alguien que piensa de manera diferente. Siempre es más lo que nos une, que lo que nos separa. Huir del insulto y apostar por la convivencia.

Tras graduarte en Derecho, especializarte en varias de sus áreas y colegiarte en Bizkaia y La Rioja, ejerces la abogacía en tu propio despacho durante 16 años, compaginándola los últimos cinco —hasta 2004— con la política municipal como concejal en el Consistorio bilbaíno y posteriormente a tiempo completo hasta 2012. ¿Qué te impulsó a dar este paso de entrada en el ámbito político?

Siempre me interesó la política. Es la herramienta más útil para transformar la realidad. Creía necesario apostar por un modelo de ciudad diferente, más inclusiva y más igual. Y consideraba un deber plantar cara al fanatismo y al terrorismo.

Pasada esta primera etapa de dedicación política, regresas a tu despacho de abogado entre enero de 2013 y mayo de 2019, momento en que eres elegido Senador, puesto que sigues ocupando en la actualidad. ¿En qué medida crees que tu experiencia jurídica influye en tu vida política y viceversa?

El ejercicio de la abogacía es un cúmulo de experiencias enorme. Yo soy abogado por vocación. Desde 2019 soy portavoz de mi Grupo parlamentario en la Comisión de Justicia. Es, por tanto, una actividad ligada a la otra. Y la etapa como concejal añade una perspectiva de la vida y de los diferentes intereses en juego, muy enriquecedora. Al final, somos la suma de lo que hacemos y vivimos.

Entre 2022 y 2026 has sido el Gran Maestro electo de la Gran Logia de España. ¿Qué supone para ti ser masón?

La masonería es lo que más me ha llenado vitalmente, con la única excepción de ser padre. Es una experiencia de vida en todos los sentidos y una enseñanza de tus propias debilidades y de la fortaleza inmensa de la fraternidad y la libertad para construir una comunidad equilibrada y justa.

Según las personas que te conocen, incluso algunas rivales políticas, eres “buena persona, (…) afable, de muy buen trato”, “con la que es imposible llevarse mal”. Seguramente no serás el único político con estas bondades. A la vista de algunas grescas en ambas Cámaras e insultos, faltas de respeto y de educación por parte de colegas o de rivales, en este sentido ¿qué recomendarías a las y los Alumni deustenses que participan o participarían en política?

En primer lugar, muchas gracias a quienes han dado una visión tan positiva de mí. Y respondiendo a la pregunta, yo les diría que tengan audacia y valentía. La política produce, sin duda, sinsabores, pero cuando ves las realidades y cambios, todo se ve de otra manera. Y les diría también que no pierdan la perspectiva. Carece de sentido menospreciar o descalificar a alguien que piensa de manera diferente. Siempre es más lo que nos une, que lo que nos separa. Huir del insulto y apostar por la convivencia.

Para terminar, ¿qué recuerdos guardas de tu paso por las aulas de Deusto?

Deusto fue una de las etapas más hermosas de mi vida. Aprendí y me formé como ser humano. Y llevo en mi corazón muchas vivencias y muchas amistades. Y permíteme concluir con un recuerdo emocionado por mi profesor de Penal: José María Lidón.