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Juan Carlos Duque Ametxazurra

Juan Carlos Duque se despide este año de la Universidad de Deusto tras toda una vida profesional vinculada a la institución. Licenciado en Filología Inglesa, nacido en Costa Rica y con una trayectoria marcada por la internacionalización, el acompañamiento a estudiantes y el impulso de iniciativas como Alumni TIME, ha sido una figura clave en la conexión entre la universidad y la comunidad Alumni.

Durante más de una década en Deusto Alumni, ha trabajado de cerca con jóvenes en el inicio de sus carreras, especialmente a través de programas como Global Training, combinando siempre la orientación profesional con una mirada profunda hacia la gestión emocional.

Ahora, a las puertas de su jubilación, conversamos con él para recorrer su trayectoria, reflexionar sobre la evolución de la universidad y recoger el legado de una persona que ha hecho de la cercanía, la vocación y el compromiso su sello personal.

Juan Carlos, después de toda una vida profesional en la Universidad de Deusto, ¿cómo estás viviendo este momento previo a tu jubilación?

Me siento como cuando se organiza un viaje. «Preparando la maleta», ordenando y recogiendo cosas. Pensando e imaginando algunos planes, proyectos y actividades que quisiera hacer. Va a comenzar una nueva fase que quiero vivir plenamente. Seguro que habrá muchísimas cosas por aprender…

Si tuvieras que resumir tu trayectoria en la universidad en unas líneas, ¿cómo lo harías?

Como dice la canción, «toda una vida…».

Inicié mi andadura en la Universidad de Deusto como estudiante, con 20 años. No era una época sencilla. Perdí a mi madre cuando iba a cumplir los 16 y mi padre volvió a América un año después. Tenía que trabajar para sobrevivir. En segundo de carrera, tuve la suerte de que me dieran una beca de colaboración por dos años en el recién inaugurado Laboratorio de Fonética Acústica —dirigido por Hernán Urrutia Cárdenas—, tras los que decidieron contratarme. Acabé la carrera y en 1989 pasé a formar parte del equipo de Julia María González Ferreras en la incipiente Oficina de Relaciones Europeas, posteriormente Oficina de Relaciones Internacionales, en los albores del programa ERASMUS. Veintitrés años después, me uní al equipo de Jesús Riaño, en Deusto Alumni.

En cada una de estas cuatro etapas, con luces y sombras, con éxitos y fracasos, con satisfacciones y decepciones, he tenido la suerte de estar en los comienzos de procesos y proyectos que han contribuido a la evolución y transformación de «la universidad»: en la que trabajaba y en el sistema universitario nacional e internacional. Asimismo, he tenido la enorme suerte de conocer a muchísimas personas a quienes agradezco haberme ayudado a ser quien soy.

Has vivido de cerca la transformación de la universidad en las últimas décadas. Has trabajado en distintos ámbitos, incluyendo el de las Relaciones Internacionales. ¿Qué aprendizajes te dejó esa etapa? ¿Qué cambios destacarías como los más significativos?

Empezar a trabajar en áreas en las que está aún todo por hacer, además de un reto, ha sido vivir auténticas aventuras. En los años de la Fonética Acústica, en España solamente había dos laboratorios: el de Antonio Quilis Morales, pionero en esta área científica, en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el de Deusto. Fue un placer poder trabajar con él y, además, participar en algunas de las primeras investigaciones foneticoacústicas del euskera. El Dr. Alexander Iribar Ibabe ha seguido al frente de este laboratorio hasta 2024.

Cuando en 1989 me incorporo al ámbito internacional, el programa ERASMUS apenas tenía dos años. La participación en la movilidad internacional del campus deustense de Bilbao era entonces de cuatro estudiantes de intercambio en el área de sociología que habían ido un semestre a una institución londinense. En la década de los noventa Deusto apuesta por un fuerte impulso de la internacionalización y se produce un crecimiento espectacular tanto de la movilidad de estudiantes y docentes de todas las titulaciones —desde y hacia Deusto—, como de la firma de convenios con universidades e instituciones internacionales, tanto europeas —Comunitarias o no— como de otros continentes. También se creó la Cátedra UNESCO de formación de Recursos Humanos para América Latina, que cumplió 30 años en 2024, para la realización de doctorados de profesoras y profesores de universidades iberoamericanas.

Asimismo, Deusto se consolida como líder europeo tanto en la adopción y uso de los créditos ECTS como en el desarrollo e implantación del Proceso de Bolonia. Mientras tanto fueron llegando los programas académicos conjuntos con otras instituciones: doctorados, másteres, redes temáticas, programas de investigación…

Fueron años apasionantes en los que pude aprender la importancia que tiene dar todo cuanto puedes, disfrutar del viaje y, al mismo tiempo, ir dejando paso a quienes vienen detrás para que sigan desarrollando, consolidando y asentando los procesos iniciados y abriéndose a nuevos horizontes.

En Deusto Alumni llevas 14 años acompañando a estudiantes y egresados, especialmente a través de programas como Global Training. ¿Qué ha significado para ti este acompañamiento?

A decir verdad, una de las mejores cosas que podemos hacer en la vida es compartir nuestra experiencia y acompañar a quienes están a nuestro lado si nos lo piden. Particularmente cuando están empezando. O cuando pudieran necesitarnos.

Aunque acompañar suponga un esfuerzo: observar, mirar más allá de las apariencias, escuchar, tratar de entender, no juzgar, esperar, no forzar… Si no tienes respuesta, buscarla o buscar a quien pueda aportarla. Sugerir, nunca imponer… Crear entornos y ambientes seguros que den confianza, que faciliten la comunicación.

Por mucha experiencia que se haya acumulado, cada persona es un mundo aparte y merece ser respetada y tratada tal y como es, según lo que haya vivido y cómo lo haya hecho… Según lo que esté dispuesta a compartir de su situación concreta y de lo que espere recibir. Como quisiéramos que nos tratasen a cada cual.

Recuerdo una entrevista que hicimos a un chico que quería ir a una plaza en Pekin. Estaba nerviosísimo. Era muy buen candidato, pero los nervios le podían y estaba haciendo una entrevista espantosa. No conseguía expresarse con claridad e incluso tartamudeaba al hablar. En el tribunal estábamos cinco personas, incluido un representante del organismo del Gobierno vasco del que dependía el programa de becas. Mientras le escuchaba, revisando su expediente vi que tenía un C2 en inglés. Cuando me tocó el turno para entrevistarle, empecé a preguntarle en esta lengua. De repente, empezó a contestar a las preguntas con tal soltura y decisión que dio la vuelta a todo lo que había hecho previamente, defendiendo brillantemente su candidatura. El resto de la entrevista continuó en inglés. Finalmente, consiguió la beca.

A lo largo de este tiempo, habrás conocido a jóvenes en momentos clave de sus vidas. ¿Qué crees que necesitan hoy más que nunca al iniciar su carrera profesional?

Que les crean. Que les escuchen. Que les hablen claro, pero con respeto y cariño.

Para cerrar esta etapa, ¿qué mensaje te gustaría compartir con la comunidad de Alumni TIME y con quienes han compartido contigo estos años en Deusto?

Que, si pueden y quieren, sigan colaborando y compartiendo sus experiencias con las nuevas generaciones que finalizan su formación universitaria.

Con la que está cayendo, que no cesen en la intención de hacer de este un mundo mejor.

Y que nadie pueda nunca decirles «arrieros somos y en el camino nos encontraremos…».

Para terminar, me gustaría dar las gracias a Carolina Kutz —quien asume la coordinación de esta publicación— a Jesús Riaño y al resto del equipo de Deusto Alumni —Ainhoa, Belen, Estela, Idoia, Inés, Itxaso, Javier, Laura, Mónica, Olatz, Susana y Verónica— por darme esta oportunidad de ponerme al otro lado de quien entrevista. Me ha encantado pasar por donde lo han hecho tantas personas que se han puesto frente a nuestra batería de preguntas para compartir algo de quienes son. Eskerrik asko!

Cuestionario rápido

  • Un lugar que te inspire: Cualquiera de los mágicos hayedos de Bizkaia.
  • Un/a cantante que recomendarías: Muchas y muchos… En este momento vital: Natalia Lafourcade, Zaz, Jorge Drexler, El Kanka, El Jose (banda), Monday Potions (banda).
  • Una palabra para definir Bilbao hoy: Dos: tradición y novedad.
  • Un recuerdo que te llevas de Deusto: El agradecido recuerdo del cariño que he recibido de tantas personas con las que he podido compartir estos años.

Fotografías por cortesía de Andoni Liquete.