Estoy convencida de que no habría conseguido todo lo que he logrado como cantautora sin mi experiencia previa en empresa. Todo ese recorrido me dio herramientas imprescindibles para un proyecto de este tipo: negociar, convencer, estructurar un proyecto, crear un producto —en este caso, convertirme yo misma en el producto—, hacer números, gestionar cachés, coordinar equipos o mover un proyecto en medios de comunicación.
Desde antes de empezar tus estudios superiores y hasta la finalización de los mismos, has tenido una intensa actividad de voluntariado que has compaginado con la realización de dos grados universitarios. ¿Cómo has vivido este periodo de tu vida?
Siempre he sentido la necesidad de aportar y poner mi granito de arena allí donde pudiera ser útil. Impulsar a las personas ha sido siempre uno de mis propósitos, y gracias al voluntariado encontré una vía muy coherente para hacerlo. Uno de los voluntariados que realicé en APNABI cuando estudiaba fue gracias a la propia Universidad y se convirtió en uno de mis primeros trabajos mientras estudiaba, un trabajo social.
Creo que cuanto más das, más recibes y en esa etapa lo viví de forma muy consciente. Aprendí a ver realidades muy distintas y mirándolo ahora con perspectiva, ese periodo fue una gran escuela vital. Me hizo una persona más activa, más consciente y más alineada con lo que hoy intento transmitir también a través de la música: que todos podemos inspirar, acompañar y generar impacto, incluso desde gestos pequeños.

© Nicolás Gómez
Los doce años posteriores has tenido también una viva actividad en el ámbito empresarial. ¿Cómo influye esta fase de tu vida en la organización del paso que das cuando decides hacer tu sueño realidad? ¿Crees que te ayuda en su desarrollo?
Ha sido absolutamente clave. Estoy convencida de que no habría conseguido todo lo que he logrado como cantautora sin mi experiencia previa en empresa. Todo ese recorrido me dio herramientas imprescindibles para un proyecto de este tipo: negociar, convencer, estructurar un proyecto, crear un producto —en este caso, convertirme yo misma en el producto—, hacer números, gestionar cachés, coordinar equipos o mover un proyecto en medios de comunicación.
Empezar en la música sin esta base habría sido muy distinto. Probablemente tendría ilusión, pero no el acabado ni el nivel de profesionalización que el proyecto está alcanzando ahora. La empresa me enseñó que los sueños, para despegar, necesitan estructura.
Además, me dio seguridad. Saber que soy capaz de tomar decisiones estratégicas, de defender una visión y de liderar procesos complejos me ha permitido vivir este salto con menos miedo y más estructura.
Orbitando marca tu punto de inflexión vital. ¿Qué supone para ti este tema?
Orbitando es el inicio de todo. Es el momento en el que, por primera vez, me atreví a cantar. Hasta entonces la música era un sueño que tenía de pequeña pero que jamás había dado forma.
Todo empezó de una forma muy sencilla: un audio que mandé a mis amigos con una canción que había compuesto junto a mi primo, inspirada en las fiestas de Bilbao. Ese gesto y la respuesta de mi entorno conectó algo muy profundo en mí. Fue como recordar quién era y lo que me hacía vibrar de verdad.
Orbitando no es solo una canción; es una decisión. La decisión de escucharme, de dar forma a un sueño y de permitirme probar, sin saber muy bien a dónde me llevaría. A partir de ahí todo empezó a tomar forma: las canciones, los conciertos, el equipo, el proyecto artístico. Por eso le tengo un cariño especial. Representa el momento en el que me perdí entre tanta fiesta —de eso va la canción— para encontrarme.
© Aina López
Aunque todo parte de la liberación de un impulso interior personal, te rodeas de un equipo humano con quienes es evidente que trabajáis y disfrutáis en igual medida: Max Solà (tu primo), Saúl Santolaria, Cute Canallas… Cuéntanos algo de la dinámica de nacimiento, evolución, desarrollo, acabado y puesta en escena de una canción de Clara Corral.
Ese encuentro conmigo misma vino acompañado, casi de forma natural, por las personas que necesitaba en ese momento. Mi primo, Max Solà, fue fundamental en las primeras composiciones. Poco después llegó Saúl Santolaria, mi productor, a quien conocí gracias a mi mentor, Iñaki Vidaurrazaga, del programa Alumni de Deusto. A través de él conecté con músicos de una amplia trayectoria profesional que, sorprendentemente, conectaron con lo que yo quería contar y quisieron formar parte del proyecto, como Carlos Velasco y Fran Rubio, que han tocado con artistas como Alejandro Sanz o El Consorcio.
Para los primeros directos, conseguí que Sara Mauleón me ayudara a empezar a ganar confianza en el escenario y más adelante, sentí la necesidad de llevar el proyecto un paso más allá y formé la banda Cute Canallas, con músicos profesionales.
En los directos, explico al público la historia que hay detrás de cada canción, porque cada una tiene un mensaje y es un movimiento para despertar.

© Ieltxu Armendáriz
¿Qué tienes pensado para los próximos meses? ¿Dónde podremos encontrarte?
Ahora mismo estoy en un momento de gran impulso ya que estoy planificando el lanzamiento de mi primer disco, previsto para mayo, que recopilará todas las canciones que he estado sacando hasta ahora. Todo el proceso lo voy compartiendo en mis redes sociales, especialmente en Instagram (@clara.corral).
Además, estoy participando en el proceso de selección del San Marino Song Contest, dentro del marco de Eurovisión San Marino.
En paralelo, seguiré presentando el proyecto en directo. Tengo ya algunos conciertos cerrados y estoy valorando la posibilidad de realizar una gira en Latinoamérica.
Augurándote un excelente futuro, para terminar, ¿qué recuerdos guardas de tu paso por la Universidad de Deusto?
Guardo recuerdos muy buenos y como comentaba al principio, creo que la Universidad de Deusto es una pieza clave para el momento vital en el que estoy ahora mismo. Deusto me ha dado muchas oportunidades, personas y una forma de mirar la vida con compromiso y sentido crítico. Allí aprendí a esforzarme, a implicarme y a creer que los proyectos pueden tener impacto más allá de uno mismo.
Muchas de las decisiones que he tomado después, tanto en el ámbito profesional como personal, tienen raíces en esa etapa. Por eso siento que no podría haber llegado al escenario sin haber pasado previamente por la empresa. Sin duda, mi camino ha sido de la empresa al escenario, y me hace especial ilusión poder contar el recorrido de mi sueño en la Universidad de Deusto.
Foto portada: © Aina López



