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Almudena Eizaguirre

By 20 octubre, 2022Entrevistas

Si bien los hombres siguen siendo mayoría en las aulas de las escuelas de negocios, año tras año vemos cómo hay más mujeres que quieren asumir el reto de ser directivas y que tratan de luchar contra los techos de cristal. Coincide además que las mujeres tienen competencias muy apreciadas en el ámbito del liderazgo como la empatía, la asertividad, la capacidad de conciliar y suelen ser muy conscientes de la importancia de la formación. En este sentido, el entorno tan cambiante y retador que tenemos hoy en día, unido a carreras profesionales más largas, hace que tanto hombres como mujeres deseen volver a las aulas tanto para actualizar conocimientos como para desarrollar nuevas competencias.

Deusto Business School, la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, está de enhorabuena. Este curso pasado ha obtenido la acreditación de AMBA (Association of MBAs), la de mayor prestigio internacional entre los programas MBAs, para su Programa de Executive MBA.

Además, ha conseguido también la prestigiosa acreditación de AACSB (Association to Advance Collegiate Schools of Business), organismo que reconoce a las más importantes Escuelas de Negocio del mundo. Son solamente seis las instituciones españolas que han logrado estos dos sellos de calidad internacional, lo que posiciona a la Universidad entre el 2% de las mejores Escuelas de Negocios.

Y, ¡qué mejor celebración que mejorar las condiciones académicas en los Programas Executive! En este sentido, se ha firmado un nuevo acuerdo Deusto Alumni – DBS Executive, así que todos nuestros Alumni tienen este año un 30% de bonificación para cursar cualquiera de los programas de Executive Education ofrecidos por DBS.

En esta ocasión entrevistamos a Almudena Eizaguirre Zarza, Directora General de la Executive Education de la DBS.

En nuestro número 26 (Enero-Febrero 2022) publicamos un artículo-entrevista con el título Mujeres directivas en Euskadi: Un proceso imparable para poner de relieve esta urgente toma de conciencia en nuestro tejido empresarial. Como Directora General de la Executive Education de la Universidad de Deusto, ¿cuál es tu percepción respecto de la participación de mujeres en la formación de directivas?

Es cierto que queda camino por recorrer para lograr la igualdad deseable en cuanto a la presencia de mujeres en los puestos de decisión de las empresas, pero yo quiero ver “la botella medio llena”. Cada vez es más habitual encontrar mujeres en puestos de responsabilidad de muchas empresas y todas ellas comparten una característica que es la de estar muy bien preparadas.

Si bien los hombres siguen siendo mayoría en las aulas de las escuelas de negocios, año tras año vemos cómo hay más mujeres que quieren asumir el reto de ser directivas y que tratan de luchar contra los techos de cristal. Coincide además que las mujeres tienen competencias muy apreciadas en el ámbito del liderazgo como la empatía, la asertividad, la capacidad de conciliar y suelen ser muy conscientes de la importancia de la formación. En este sentido, el entorno tan cambiante y retador que tenemos hoy en día, unido a carreras profesionales más largas, hace que tanto hombres como mujeres deseen volver a las aulas tanto para actualizar conocimientos como para desarrollar nuevas competencias.

Animo a todas las mujeres a mantener actualizada su formación a lo largo de toda su vida profesional y a que den un paso adelante siempre que les surjan oportunidades de asumir puestos de dirección. De esta manera, habrá más modelos a los que mirar por parte de las nuevas generaciones, y la sociedad no se perderá todo su talento.

Participaste en el XXI Congreso CEDE como moderadora del debate El directivo frente a la transición a un Nuevo Mundo. La geopolítica como prioridad, con Shlomo Ben Ami, vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz y Juan José López Burniol, vicepresidente de la Fundación La Caixa. ¿Podrías compartir las principales conclusiones de este interesantísimo debate?

He tenido la inmensa suerte de poder moderar un debate entre dos destacadas personalidades que nos han transmitido importantes mensajes. El principal es el del cambio acelerado del modelo geopolítico de bloques que quedó establecido tras la II Guerra Mundial. Hoy todo ese orden internacional está en revisión y esta situación afecta a todos los órdenes de nuestra vida, desde la política a la economía, pasando por otros aspectos como la lucha contra el cambio climático o la crisis energética derivada de la guerra de Rusia en Ucrania. Todo ello nos afecta en el día a día y va a seguir haciéndolo. La geopolítica nos interesa y, de hecho, durante el coloquio ambos pensadores destacaron que mientras que hace solo unos años el propio concepto de geopolítica se percibía como un asunto lejano para el común de los mortales y del que se ocupaban solo los intelectuales o los diplomáticos, hoy en muchas conversaciones de ciudadanos comunes se habla del coste de la energía, del corte del suministro del gas, de la guerra de Ucrania o de la creciente importancia de China en el panorama mundial.

Desde tu experiencia, ¿qué futuro prevés según los datos de la AED en 2021 (Asociación de Empresarias y Directivas de Bizkaia), en cuanto a que las empresas de más de 50 trabajadores/as no tienen en los consejos de administración más del 24% de mujeres (el objetivo es llegar al menos al 40%), solo el 19% ostentan puestos de directora general y únicamente el 13% son las presidentas?

Hay que reconocer que todavía no nos encontramos en una situación de igualdad de género en las empresas y este es un problema más generalizado en las compañías de menor tamaño.

En las grandes cotizadas el ritmo de la presencia de mujeres, tanto en puestos directivos como en los órganos de administración, se ha ido incrementando en los últimos años. Y todo indica que los porcentajes irán creciendo. Acabamos de conocer los datos sobre buen gobierno que publica cada año la CNMV y queda patente que, aunque con menos rapidez de la deseable, la presencia de las mujeres en los consejos de las sociedades cotizadas va creciendo: en 2021 se llegó al 29,3% frente al 26,1% de 2020. Y si se contemplan solo las 35 empresas del Ibex, que son las empresas que pueden ser el faro para muchas otras, se llegó el año pasado a un porcentaje del 34,2%. Y el objetivo para el presente año es llegar al 40%.

Quiero ser optimista. Si miramos la situación respecto a la presencia de las mujeres en puestos de relevancia de las empresas y la comparamos con hace 20 años vemos que el avance ha sido extraordinario, Y es este avance conseguido el que debe incentivarlos a las mujeres y a toda la sociedad en su conjunto para seguir progresando con el objetivo de lograr que no se desperdicie el talento femenino sino que, por el contrario, contribuyamos desde nuestras respectivas posiciones a construir un mundo mejor; un objetivo que se ve que es especialmente relevante en estos momentos de incertidumbre.

Recientemente, se han puesto de moda entre las personas expertas en economía dos términos (acrónimos) que son prácticamente desconocidos para un porcentaje alto de la población: BANI y VUCA. ¿Podrías brevemente definirlos para que los entendamos?

Debemos asumir que el mundo está cambiando y muestra de ello es que hasta hace no mucho tiempo había consenso en considerar que vivíamos en un entorno VUCA haciendo referencia a la volatilidad, incertidumbre, cambio y ambigüedad (por sus iniciales en inglés). Hoy hemos dado un paso adelante. Nos encontramos en un nuevo escenario que se ha dado en denominar BANI, un acrónimo que en inglés se refiere a los momentos “quebradizos, ansiosos, no lineales e incomprensibles” por los que atravesamos.

Pero independientemente de si el paraguas que nos tapa se llama VUCA o se llama BANI, lo importante es estar atentos a los cambios que nos afectan en el día a día y adaptarnos a ellos. Creo que la capacidad de adaptación a las situaciones es un elemento fundamental de supervivencia. Lo ha sido para la supervivencia y el desarrollo de nuestra especie y en otro orden de cosas, debe seguir siéndolo en nuestra vida.

Una de las enseñanzas que nos dejan estos tiempos volátiles, de incertidumbre e incomprensión es la de la necesidad de mantener actualizados los conocimientos a lo largo de toda la vida profesional. A la velocidad que se producen los cambios en nuestra sociedad no cabe pensar que lo que una persona aprendió durante su carrera a los veintitantos años, esté plenamente vigente y actualizado 20 o 30 años después.

Por eso, además de VANI o BUCA a mí me gustaría que todos tuviéramos en mente los términos “upskilling” y “reskilling”. Ambos son en estos momentos imprescindibles para mantenerse en un mercado laboral, donde ya quedan lejos las épocas en las que las etapas de formación, trabajo, jubilación, estaban tan definidas.

Las escuelas de negocios tenemos un importante papel a la hora de facilitar el “reskilling” y “upskilling” de la sociedad. Somos un semillero de conocimiento y pensamiento crítico, ambos necesarios para afrontar la nueva realidad y en el caso de Deusto Business School teniendo en cuenta algo fundamental que forma parte de nuestra misión y que es la vocación de contribuir, en colaboración con otros agentes, a un mundo más próspero, justo e inclusivo.

Ahora, una intimidad. Agradeciéndote por tu participación en este número de nuestra revista digital, ¿qué recuerdos guardas de tus años de estudiante en la Universidad de Deusto?

Guardo unos recuerdos imborrables de mis años como estudiante. El día a día en la universidad era exigente pero también había muchos momentos de distracción, planes y muchas anécdotas que guardo en mi memoria. Si tuviera que destacar algo en especial, diría que durante esos años hice amigos y amigas que han durado toda mi vida. Tuve la suerte de compartir el aula con personas a quienes he recurrido en muchos momentos en mi vida profesional, y con quien he podido contrastar decisiones y colaborar en muchas ocasiones. Son personas a quienes conozco bien, gracias a compartir una etapa tan crucial en la vida de las personas como es la que transcurre entre los 21 y los 25 años. He de decir que recuerdo mis estudios de Administración y Dirección de Empresas como unos años muy especiales y enriquecedores tanto en lo profesional como en lo personal.