Eva Perea Muñoz

Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología Prom. 87

La universidad es el mejor ascensor social que existe, y esto provoca una fuerte clase media y unas desigualdades sociales menos acentuadas

La doctora en Ciencias Económicas y Empresariales Eva Perea ha sido nombrada nueva rectora de la UAO CEU. Nacida en Bilbao, con casi diez años de recorrido en la institución, es la primera mujer que se sitúe al frente de la UAO CEU desde su constitución.

De Bilbao a Edimburgo. De ahí a La Haya, después Luxemburgo, la frontera de El Paso-Ciudad Juárez y finalmente a Barcelona. De la Sociología a las Ciencias Empresariales, la Consultoría, emprendedora, profesora, doctora, investigadora, escritora, contertulia de la radio, decana, vicerrectora y, ahora, Rectora ¿Qué será lo siguiente?

La vida ofrece muchas posibilidades y hay que estar preparado para poder coger los trenes que pasan por delante. Pienso que hoy la vida es mucho más larga, pero, además, se puede hacer mucho más ancha. Vivir en varios países y diferentes culturas permite ensanchar la vida y hacerla mucho más rica y plena. Estoy satisfecha de ser lo que soy, gracias a todo lo aprendido a lo largo de los años de distintas experiencias. Nada o casi nada estaba planificado sino que ha ido surgiendo espontáneamente a lo largo de los años, y a la vez, al mirar hacia atrás, todo cobra un sentido. No sé qué será lo siguiente, no me lo planteo, solo aspiro a lograr conseguir un impacto positivo a mi alrededor, en la medida de lo posible.

De las 76 universidades del Estado español 11 rectoras dirigen otras tantas instituciones (14,47% del total). De las 50 universidades públicas, en cuatro (8,00% de 50 y 5,26% de 76) y en los campus tanto de iniciativa social como privados, un total de 26, hasta en siete (26,92% de 26 y 9,21% de 76). En su opinión ¿Hay algo más de sensibilidad en cuanto a la igualdad de oportunidades mujer-hombre en este último grupo?

La situación de la mujer en este campo, como en otros, ha mejorado sensiblemente. Estamos mejor en las universidades, en general, tanto en las públicas como en las privadas. Es verdad que, en las de iniciativa privada (como nosotros, que somos una universidad privada sin ánimo de lucro) hay más sensibilidad: por dar un ejemplo, de las tres universidades del CEU, en dos hay Rectoras al frente. Tal vez las estructuras de iniciativa privada son más flexibles y permiten adaptarse más rápidamente a los cambios. En general, soy optimista en este aspecto: aunque el número de rectoras es aún pequeño, el porcentaje de las vicerrectoras es elevado, con lo que es solo cuestión de tiempo. La semana pasada tuve la oportunidad de dar una charla sobre la brecha salarial en un Congreso de PIMEC, y vemos que aún hay una brecha de media del 16% en la UE y en España. Queda mucho por hacer, pero el cambio está en marcha.

Casi precursora del espíritu auténtico del prácticamente olvidado, vituperado, malentendido y en muchos casos mal implantado Proceso de Bolonia, salió usted de la universidad al mundo real en el que pasó no poco tiempo para volver a ella, al menos por ahora. ¿En qué medida la experiencia de la realidad ha contribuido a la hora de plantear sus enfoques docentes e investigativos?

Es urgente acortar la distancia que separa la universidad del mundo real. A veces, el contexto dificulta esta aproximación. Por ejemplo, los requisitos universitarios de profesores doctores acreditados hacen que pocos profesionales puedan acceder a las aulas universitarias, ya que normalmente no son doctores acreditados. Dentro de esto, en mi universidad hacemos un esfuerzo enorme por promover innovación docente, el método del caso, invitar a los profesionales, promover el learning by doing, involucrar a los estudiantes a que participen en la organización de eventos, congresos, etc. Intentamos por tanto que la docencia y la investigación se adapten a los nuevos tiempos, a los nuevos requisitos de los estudiantes (muy distintos ahora que hace veinte, diez, incluso cinco años).

¿Recomendaría esta experiencia a las nuevas generaciones?

Cuando doy clases, mis estudiantes aprecian que haya trabajado en empresas y organizaciones internacionales. Ocurre en todas las disciplinas: en Derecho, por ejemplo, que los profesores sean magistrados, notarios, abogados en ejercicio etc, hace que los estudiantes aprendan más y valoren sus enseñanzas. El estudiante debe comprender el “por qué” está en clase, es decir, tiene tantas opciones alternativas a estar en clase, que, si está, debe valerle la pena. El estudiante de hoy es un estudiante exigente, que valora sobre todo la experiencia práctica. Por tanto, sí, recomiendo 1. Que las universidades en la medida de lo posible contraten profesores que han vivido la realidad profesional y 2. Recomiendo a los estudiantes que trabajen en empresas y organizaciones antes de retornar a la universidad, pero que nunca dejen de formarse, e incluso contemplen cursar un doctorado. Es algo que abre muchas puertas y realmente vale la pena.

Gran conocedora de la pequeña y mediana empresa europea, preocupada por la Responsabilidad Social Corporativa, sensible a la interculturalidad y a los mercados internacionales emergentes ¿Cómo se puede contribuir desde la universidad al impulso de una economía orientada al desarrollo sostenible y al de unas sociedades menos endogámicas y abiertas a las cada vez más profundas desigualdades sociales?

La universidad es el mejor ascensor social que existe, y esto provoca una fuerte clase media y unas desigualdades sociales menos acentuadas. Por otra parte, el programa de Erasmus ha sido el mejor embajador de Europa y de la integración europea, ya que estudiantes de toda Europa y otros países de fuera de la UE pueden moverse internacionalmente intercambiando personas y culturas. Es un motor intercultural de primer orden. De todas las instituciones globales que existen, me atrevería a decir que la universidad es la más importante por su extensión, aceptación social, impacto en la sociedad y creadora de talento.

Ahora que la universidad española salta a la palestra mediática día sí, día también ¿Qué papel considera que la formación universitaria juega en la empleabilidad y en las carreras profesionales de las personas tituladas en sus aulas?

La universidad española es una universidad rigurosa y de calidad. Un puñado de malas prácticas en un lugar determinado, no deben empañar la reputación de la universidad en su conjunto. Por otro lado, cuanto mejor preparados estén nuestros jóvenes, más oportunidades de integrarse 1. en el mercado laboral y 2. Con buenas condiciones de contrato, sueldo y calidad del empleo. Mi universidad tiene unas tasas de empleabilidad alrededor del 90%. Sin universidad, nada de esto sería posible. Nunca los jóvenes han estado tan bien formados.

Para terminar, además de agradecerle por su tiempo y por compartir unos retazos de su vida, ¿Qué recuerda de sus años en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Deusto?

Tengo un magnífico recuerdo: de la universidad, las amistades que hice, que aún conservo, los profesores, la vida universitaria en general, la cafetería. Recuerdo los edificios, que eran preciosos, los claustros, el campus… Como profesores recuerdo a Javier Elzo, a Miguel Ayerbe, con quien hice el TFG, y a tantos otros. No sé si seguirán aun por allí… La verdad es que la etapa de universitario es la mejor de la vida: la pena es no darse cuenta cuando se está en ella y solo lo valoramos plenamente después. Creo que la Universidad de Deusto es un gran referente y me siento muy orgullosa de formar parte de su Alumni.

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