Begoña Marañón

Humanidades Comunicación Prom. 2004

Debemos estar en permanente renovación, adaptación y aprendizaje. No podemos contentarnos con lo que ya sabemos, hay que estar atentos a todos los cambios para saber adaptarnos al entorno permanentemente.

El mundo de la comunicación y el entretenimiento son algunos de lo que más se han visto afectados por el fenómeno de la digitalización, especialmente en lo que al público joven se refiere. ¿Cómo ves el futuro de la radio en este nuevo modelo digital?, ¿estamos ante una época de cambio o se trata de un cambio de época?

El futuro de la radio está más que asegurado porque hemos demostrado ser uno de los medios más flexible, más innovador y más atento a los cambios derivados de la digitalización. Otra cosa es que haya cambiado el modelo de negocio, como en tantos sectores, y haya que estar muy atentos a todos los cambios que sigan produciéndose.

La digitalización ha ampliado nuestros canales de comunicación con los oyentes, les ofrecemos muchas más posibilidades, tenemos muchos oyentes que llegan a nuestra programación a través de las webs, las apps, de la radio a la carta y muchos oyentes que buscan en el podcast su vía de acercamiento a la radio o al audio, como es el caso de plataforma Podiumpodcast. También en la Cadena SER estamos emitiendo programas con gran éxito entre la audiencia más joven, como “NADIE SABE NADA”, con Andreu Buenafuente y Berto Romero, “LAS NOCHES DE ORTEGA”, con Juan Carlos Ortega, “LA VIDA MODERNA” con David Broncano, Ignatius y Quequé, de gran éxito en antena y en las redes sociales o en LOS 40 , con el programa que dirige Dani Mateo, “YU: NO TE PIERDAS NADA”

¿El consumidor de radio, está preparado para todas las novedades que nos depara la tecnología?

Por supuesto que sí, porque tenemos que partir de una base, y es que debemos aprender permanentemente. La tecnología es la vía para llevarnos al conocimiento y a la utilización de las nuevas herramientas que nos conectan, por ejemplo a la nueva radio, a la radio a la carta, a la radio que queremos escuchar en cualquier momento, y no siempre en su horario de emisión. Pero no solo pasa en los medios, también en otros ámbitos debemos estar en permanente renovación, adaptación y aprendizaje. No podemos contentarnos con lo que ya sabemos, hay que estar atentos a todos los cambios para saber adaptarnos al entorno permanentemente.

Aunque no sea nuevo, la posverdad y en su versión más reciente las “fake news” se han hecho una realidad cotidiana. ¿Cómo ve una periodista todo este fenómeno? ¿Superará el periodismo riguroso la crisis de la contaminación mediática producida por “mentiras”, “hechos alternativos” o “noticias falsas”?

De nuevo tengo que ser rotunda en el sí. Por supuesto que el periodismo superará esta contaminación, de hecho, ya la está superando. La sociedad, nuestras audiencias, saben diferenciar perfectamente las noticias contrastadas, de las que no lo son, las noticias que cumplen con las reglas del periodismo y las que no. Y por cierto, el periodismo solo es riguroso, por lo tanto, no le hace falta ese calificativo. Si no es riguroso, no es periodismo, no lo llamemos así. No todo lo que aparece en las redes es periodismo y lo estamos comprobando últimamente. Ni tan siquiera el bautizado como periodismo ciudadano lo es siempre. Debe cumplir unas sencillas pero rotundas reglas de este oficio.

Eres una persona que siempre has estado preocupada por ampliar tu formación y, no sólo en lo que a tu trabajo se refiere. Además siempre lo haces en clave universitaria, ¿Qué te sigue aportando este esfuerzo añadido a tu trabajo diario?

En primer lugar, me sigue aportando formación, estar al día, seguir aprendiendo en muchos ámbitos que, en la formación habitual que tenemos en nuestra juventud, no hubiera sido posible. Y me aporta ilusión, que para mí es un motor extraordinario para el día a día. Ilusión y motivación por seguir creciendo, avanzando. No podemos dejar de formarnos porque hayamos llegado a unos objetivos profesionales o a una determinada edad. La vida es demasiado larga para quedarnos con lo que aprendimos, en el mejor de los casos, hasta los 30 años. Lo hago por puro egoísmo personal, porque disfruto aprendiendo, y porque en mi puesto de responsabilidad hay que estar permanentemente abriendo los ojos al mundo.

Remontándote a tu primera época universitaria y tu Licenciatura en Historia. ¿Qué es lo que más gratamente recuerdas de esa experiencia universitaria y qué crees que te aportó de especial visto con la perspectiva del tiempo?

En primer lugar, la recuerdo con mucho cariño porque entré a esa licenciatura por vocación, porque me gustaba y me gusta mucho la historia. Pero sobre todo, recuerdo aquella época por lo que la mayoría de nosotros recuerda de su paso por la universidad, por algunos profesores y profesoras absolutamente extraordinarios que marcaron mi paso por esa carrera. De la primera época, de la licenciatura de Geografía e Historia, quiero recordar a las profesoras Milagros Esteban y Elena Barrena que marcaron mi forma de estudiar y de formarme, e incluso marcaron mi sentido de la responsabilidad porque estar en sus clases era un gran reto. Por fortuna, luego volví a encontrarlas en el campus de Bilbao, al realizar el cambio al nuevo plan de estudios, ya en la licenciatura de Historia. Bajo la dirección de Milagros Esteban realicé mi trabajo académicamente dirigido, que me aportó un aprendizaje maravilloso. Y de ésta última época, también me gustaría destacar a Mª Jesús Cava y Begoña Cava, cuyas clases me parecieron siempre excelentes. Cuánto me gustaría volver, por algún momento, a las aulas de Historia. Y además creo que, una aproximación a la historia, a nuestra historia, te permite una mejor comprensión e interpretación del mundo en que vivimos.

¿Qué es lo que más te atrae de la radio a la que has dedicado tu vida profesional? ¿Sigues disfrutando desde la dirección de un mundo apasionante como el del periodismo y la comunicación?

Comencé en la radio en tareas de locutora y directora de programas, “haciendo radio como decimos en nuestro lenguaje”, y eso es algo que ya nunca puedes separar de tu forma de estar en el mundo, ser periodista está en mi día a día.. Todo lo que veo a mi alrededor, lo traduzco de forma inmediata en: ¿y esto para la radio?

Me atrae la fuerza de la radio, su capacidad de comunicar lo local, y lo global, de informar de lo inmediato y de analizar la actualidad. Soy adicta a la radio, me gusta la radio, y me gusta su enorme capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos, a los nuevos formatos y a las nuevas necesidades de los oyentes. Porque siendo radio, no debemos limitarnos solo a emitir, sino que necesitamos escuchar también, saber interpretar lo que nuestra audiencia quiere en cada momento.

Y desde la responsabilidad de la dirección, si bien es cierto que hemos pasado unos años muy complicados quienes estamos en la responsabilidad de la gestión de los medios de comunicación, también es cierto que hemos aprendido a salir del carril, a ser flexibles en la respuestas a nuestros oyentes y clientes, a comprometernos con la sociedad a la que servimos y en la que estamos profundamente arraigados y que, por cierto, nos hace líderes de audiencia en la radio en Euskadi. Y este liderazgo de audiencia es una enorme responsabilidad, que debemos seguir gestionando, no ya para nosotros, sino para las futuras generaciones de periodistas y de profesionales de otros ámbitos que lleguen a la Cadena SER.

¿Cómo definirías tu estilo de dirección? ¿Qué retos plantea su actual posición?

No sería yo la persona más adecuada para definir mi estilo de dirección, pero me gustaría destacar tres cuestiones que me parecen fundamentales para dirigir una empresa, sea de comunicación o de otro sector: en primer lugar, un equipo de profesionales sólido, no solo de grandes individualidades, sino de grandes individualidades al servicio de un equipo que trabaje por un objetivo común, lo que a veces no es tan fácil. Creo que el equipo es la base sobre la que se apuntala nuestro quehacer diario. En segundo lugar, la exigencia permanente en el desarrollo de nuestro trabajo. Tenemos que ser muy exigentes con nuestro día a día, estamos comprometidos con trabajar bien, muy bien, no podemos dar por válido cualquier resultado. Esto también resulta complicado porque implica estar siempre en una relativa tensión que, por supuesto, nos agota a todos. Como decimos en los Premios Radio Bilbao a la Excelencia, citando a Aristóteles: “Somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”. Es decir, la exigencia del día a día, al servicio de la excelencia. Y en tercer lugar, la innovación y creatividad para seguir fortaleciendo el medio radio para que sea cada vez más competitivo y para que seamos capaces de mantener nuestro liderazgo, nuestro bien más preciado. La radio ha cambiado, sigue cambiando de forma radical y a una gran velocidad, y nosotros debemos ser capaces de poner nuestra capacidad de creatividad e innovación al servicio de lo que hacemos.

Y estos tres pilares se transforman, igualmente, en los retos que debemos abordar: trabajar cada vez más y mejor en equipo para seguir avanzando, caminar hacia la excelencia como única forma posible de hacer nuestro trabajo y aplicar la innovación y creatividad a todos y cada uno de los rincones de nuestra actividad.

Con el 8 de marzo todavía reciente, me gustaría preguntarte si en lo que al mundo de la radio y la comunicación se refiere ¿es mucho lo que queda por avanzar hacia una plena igualdad de género?

Lo primero que me gustaría decir es que este 8 de Marzo ha sido un gran antes y después, como todos hemos podido constatar felizmente. Las mujeres, entre las que me encuentro, estábamos reivindicando el derecho a la igualdad legal desde las palabras, los posts, los artículos de opinión, conferencias, charlas, etc. Y todo esto está muy bien pero, ha sido este Manifiesto del 8 M el que nos ha enseñado que, nada de esto era suficiente. Había que salir a la calle, caminar todas juntas, mujeres de todas las edades, ideologías y procedencias, para decir que no estamos dispuestas a esperar 250 años para alcanzar la igualdad real. Estamos ya escribiendo un nuevo presente, y este 8 de Marzo ha sido solo el prólogo de lo que vendrá.

Pero también es cierto que, en general no se puede generalizar, aunque estemos hablando de cuestiones de igualdad. En los medios queda mucho por hacer como en otros muchos sectores, ni más ni menos. Toda la sociedad en su conjunto, instituciones, empresas y medios debemos caminar juntos y de forma firme para alcanzar lo que nos falta, la igualdad real, porque la legal ya sabemos que está pero también sabemos que es una gran olvidada.

En nuestro caso, en la Cadena SER en Euskadi, del total de la plantilla, un 52% son mujeres y un 48% hombres. Se parece mucho a la realidad de la población de Euskadi. Y en los puestos de responsabilidad, que es donde en general nos falta llegar a las mujeres, aunque en mi caso nada puedo decir al respecto, tenemos mujeres al frente de redacciones y programas con mucha responsabilidad en su quehacer diario. Quiero destacar a Isabel Cobo, Eva Monente, Eva Domaika, Azul Tejerina, Aloña Velasco y Delia Tobías entre otras, grandes profesionales que marcan cada día lo que se dice en nuestras antenas. En mi caso, yo llevo 28 años en puestos de responsabilidad en los medios de comunicación, así que considero que mi empresa me ha tenido siempre muy en cuenta para ocupar estos puestos. También estamos muy comprometidos como medio en Euskadi para dar la visibilidad que se merecen las mujeres en todas las esferas, también nosotras somos expertas y, desde esa realidad, debemos tener en los medios la presencia que ocupamos igualmente en la sociedad y en las empresas.

Y además, por si todo esto fuera poco, el programa líder de la radio en España, “Hoy por hoy”, está dirigido por una de las mejores periodistas de ese país, Pepa Bueno, absolutamente comprometida con todas las causas en defensa de las mujeres. Y en las noches de la radio, contamos con Ángels Barceló, también líder de la radio en Euskadi, que está haciendo una gran labor igualmente en la defensa de esta lacra que debemos erradicar: la desigualdad, que en su máxima y más terrible expresión, acaba en la violencia machista que debemos desterrar de nuestras sociedades.

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