Más de 11.000 estudiantes en la Universidad del Siglo XXI

El colorido de birretes, mucetas y togas devuelve a la Institución Deustense todo el valor del pasado en pleno siglo XXI, ofreciendo una plástica y colorida imagen que asombra, por más que pasen cien años, desde que se celebra.

La Universidad de Deusto inauguró oficialmente el curso 2017-2018 el pasado 27 de septiembre, el mismo día que la Compañía de Jesús cumplía 477 años. La apertura oficial es uno de los actos universitarios más tradicionales y solemnes que se celebran en Deusto, esos que quedan en la retina del alumnado que vive su primer año de Universidad y también de quienes acabaron ya sus estudios.


El Rector de la Universidad, José María Guibert, abrió la comitiva que, tras la misa presidida por el Obispo de Bilbao, Mario Iceta, se dirigió al Auditorio para celebrar el acto académico. No faltaron los principales representantes institucionales, con el Lehendakari Iñigo Urkullu a la cabeza, avalando la importancia que le dan a la formación superior universitaria para el desarrollo del país.

Tras dar cuenta de la memoria del curso 2016-2017 se procedió a la lectura de lección inaugural: ‘Religiones y espiritualidad en la ciudad multicultural’ por parte del catedrático de la Facultad de Teología, Vicente Vide Rodríguez.

Este año estudiarán en las aulas de grado 7.127 personas, a las que se suman las más de 3.000 que lo harán en cursos de postgrado, doctorado y otros programas formativos de los campus de Donostia y Bilbao.

En total, más de 11.000 estudiantes, un 25% más que hace cuatro años, cuando desaparecieron los planes antiguos y la Universidad apostó por una oferta en grados, dobles grados y títulos propios, acorde con los nuevos tiempos y la demanda social y empresarial. El crecimiento supone el mejor reconocimiento social a una Universidad que, a pesar de todo, se sigue reinventando y tiene muy presente que su principal reto es transformarse para atender a todos los estudiantes.

En ello centró su discurso José María Guibert. El Rector reflexionó sobre una de las principales funciones de las instituciones universitarias: la enseñanza-aprendizaje. Al respecto, presentó algunos de los retos y las nuevas apuestas que está realizando la Universidad para adecuar su papel y función social a las demandas actuales.

«En las empresas», recordó, «cada vez se miran menos las notas o calificaciones de los grados universitarios y más una mezcla de competencias cognitivas y de comportamiento». De ahí, la importancia de que las universidades formen en competencias, «entre las que están el pensamiento lógico, la capacidad de entender la raíz de un problema, la comprensión o adquisición rápida de nuevos conceptos, la auto-motivación, unos modos profesionales de trabajar y de generar confianza y una fuerte ética de trabajo», describió.

El Rector se fijó en la innovación que están desarrollando otros países como Australia, donde quieren pasar los grados de tres a cuatro años, trabajando más algunas competencias genéricas como competencia cultural, resolución de problemas e idiomas extranjeros; Alemania, donde se plantean unir la educación superior con la formación profesional; o el Reino Unido, que está legislando sobre los grados universitarios de dos años de duración, lo que reduce los gastos y acelera el proceso de inserción laboral.

Deusto, por su parte, se encuentra en un fuerte proceso de cambio. Hace casi diez años, se implantaron «los nuevos grados que llamamos ‘de Bolonia’», recordó el Rector. «Sin embargo, el cambio no terminó ahí. En estos últimos cinco años, en los dos campus, se han introducido once grados nuevos, hay diez dobles grados y siete títulos propios asociados a grados», expuso.

Uno de los retos principales es atender a esta diversidad de estudiantes, «y para hacerlo bien, las Universidades, y todas las personas que trabajan en ellas han de transformarse», recomendó. No en vano «los estudiantes de ahora son muy diferentes» y «a veces mostramos ‘incomprensión’ hacia ellos», reconoció Guibert. Por ello, mostró su confianza en que la Universidad se adapte a las nuevas características de los jóvenes, «y se tengan en cuenta si queremos apostar (y ganar) por otros métodos de enseñanza-aprendizaje, y otra forma de enfrentar su formación».

Tras el Rector, tomó la palabra el Lehendakari del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu, quien destacó la vinculación entre formación y empresa tras el acuerdo firmado, entre otras, con la Universidad de Deusto. «Nos une lograr una mayor permeabilidad entre la Universidad y la sociedad civil, una estrategia compartida entre formación y empresa», expresó el Lehendakari. «Nuestro objetivo es facilitar una primera experiencia laboral a la juventud, primar la contratación de jóvenes titulados. La Universidad ha presentado ya varias iniciativas de formación dual con este objetivo», destacó.

Entre los ejes estratégicos del Plan Universitario Vasco que se deben acometer en los próximos cinco años, Urkullu destacó la formación y la docencia de calidad, la investigación de excelencia, las relaciones universidad-empresa y universidad-sociedad «como palanca de la transformación social de Euskadi», el euskera, la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, y la internacionalización de todos los ámbitos universitarios.

Iñigo Urkullu, en presencia de la Consejera de Educación, Cristina Uriarte, aseguró que, tras consolidar un sistema de calidad al alcance de todas las familias y personas, independientemente de su nivel económico, los retos son «la excelencia y la adecuación permanente de la formación a las necesidades y retos del país, con especial atención a facilitar la inserción laboral de la juventud», concluyó.

Es cierto que en el rito de este acto de apertura del curso no ha habido cambios, pero sí en las caras, en los discursos, en los encuentros entre compañeros que celebran un año más que el conocimiento fluye y que se pone en marcha la maquinaria del saber. Cada vez hay más mujeres que visten la toga universitaria, cada año caras nuevas que toman el relevo a insignes profesores y profesoras, y que acuden a su primer acto académico con todo el orgullo y la responsabilidad que tienen quienes ostentan el título de profesor universitario.

El curso empezó hace días, y por los claustros y facultades de los dos campus, la vida transcurre con la normalidad contemporánea: estudiantes de aquí y de allí, tablets y teléfonos móviles que han sustituido a los apuntes en papel, personas cursando estudios que hace pocos años no existían… Pero, el acto de apertura oficial, supone recordar qué es la Universidad de Deusto, cuya misión no es solo formar a los mejores profesionales, sino a las mejores personas, los mejores alumni, para servir a la sociedad.

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