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Luz María Velázquez Sánchez

Es necesario un liderazgo más equilibrado en cuanto a la participación de mujeres y hombres, y que sus prácticas de liderazgo tengan también una visión que sustente los tres ejes: el de la igualdad social, el ecológico y el económico.

Dedicas en gran medida tu carrera profesional al empoderamiento de las mujeres en México. ¿Qué dificultades, si las hubiera, enfrentas en este reto? ¿Qué supone para ti?

Una de las mayores dificultades que percibo es la falta de consciencia sobre la desigualdad por razones de sexo y cito lo que compartí en:  https://egade.tec.mx/es/ideas/la-conciencia-del-8-de-marzo

“Pese a contar con datos y estudios que miden el impacto de que las mujeres no ocupemos posiciones en la toma de decisiones, de reconocer la violencia de género y la desigualdad de género, no somos capaces de ser conscientes de la desigualdad entre las mujeres y los hombres. Tal vez en el fondo de nuestros pensamientos y sentimientos están las creencias que normalizan comportamientos y actitudes que perpetúan el valor que le damos a lo masculino por encima de lo femenino en la construcción social, política y económica de nuestras comunidades y contextos”

Supone para mí emprender, colaborar, cuestionar, incidir, trabajar por crear espacios, actividades o proyectos que faciliten la toma de consciencia sobre la desigualdad por razones de sexo, y para que se posibiliten acciones que favorezcan la justicia social y la igualdad de género en México, un país donde la mayoría de los estados (provincias) tienen alerta de género por feminicidios.

Compaginas esta batalla con la promoción de la Responsabilidad Social Corporativa, el Liderazgo y la Ética. ¿Cuál ha sido la evolución de estos cuatro ámbitos en los últimos años? ¿Se puede ser optimista al respecto?

Sí, hemos avanzado en muchas de las prácticas y políticas de la responsabilidad social a favor de la igualdad de género que se han convertido en parte de la estrategia de la alta dirección; pocos casos pero los hay.  Ahora el reto es asegurar una perspectiva de género en el diseño, gestión, implementación y evaluación de los modelos, actividades o programas, para luego poder comunicarlos oportunamente.

Parece que el liderazgo está en crisis porque no existe y porque mujeres y hombres replican liderazgos machistas donde se prioriza lo económico y no lo social ni lo ecológico.

Es necesario un liderazgo más equilibrado en cuanto a la participación de mujeres y hombres, y que sus prácticas de liderazgo tengan también una visión que sustente los tres ejes: el de la igualdad social, el ecológico y el económico.

Según tu opinión, ¿cuáles serían las diferencias fundamentales entre el liderazgo femenino y el masculino en el entorno empresarial?

Muchas mujeres y muchos hombres líderes aprenden a serlo con prácticas muy orientadas solamente a la obtención de beneficios económicos, sobre todo cuando tienen actitudes machistas y no son conscientes de las desigualdades que existen en cuanto al acceso, uso y beneficio de recursos y oportunidades entre hombres y mujeres. O bien sí son conscientes y, aun así, o precisamente por ello, actúan perpetuando los privilegios primero por sexo, y luego por raza, profesión, estatus socioeconómico, etnia o religión.

También observo liderazgos en mujeres y hombres, en los que la visión de transformación es amplia: consideran a personas de diferentes grupos de interés, reconocen y emprenden iniciativas con soluciones innovadoras y cambios dentro de las empresas donde quienes importan son las personas y no solo cumplir con los indicadores.

En tus redes sociales, desde hace un tiempo, celebras el #happyfeministfriday.Cuéntanos algo más de esta iniciativa.

Esta iniciativa la tomé del Facebook de mi exalumna Choche Cruz, a quien admiro mucho, y es una gran abogada promotora de los derechos de las mujeres y Subdirectora de Cultura Organizacional de la Unidad de Igualdad de Género en Fiscalía General de la República.

Particularmente quiero visibilizar que el feminismo y las y los feministas somos constructoras de la paz y el bienestar para todas y todos, por lo que cada viernes pienso: ¿qué voy a publicar hoy? Y sucede algo a mi alrededor como una conversación… O estoy leyendo algo para mis clases, o estoy viviendo algo,  o es una fecha conmemorativa… y eso me inspira a publicar #HappyfeministFriday!  ¡¡Y luego aparecen algunos o muchos likes!!

¿Qué aconsejarías a las y los Alumni de la Universidad de Deusto para promover un auténtico cambio que haga caer las barreras de la discriminación de la mujer en el ámbito profesional?

A las chicas les recomiendo ser cada día más conscientes de que no somos ni subordinadas ni sumisas, y que todos los días construyan su autonomía para pensar, sentir, hablar, actuar y moverse de manera libre y sin necesidad de validarse con otras personas. Que hablen entre ellas de sus necesidades, desafíos y retos personales, profesionales, físicos, económicos, sociales o intelectuales y hagan pactos para avanzar y ser sororas. Identificar los privilegios que a veces las desigualdades no nos permiten ver, por lo que  ponernos a estudiar, investigar, leer, participar  y construir promueven el desarrollo de nuestras capacidades, nos permiten tener más oportunidades y vivir libres de la violencia de género en ámbitos empresariales y personales.

A los chicos les recomiendo ser cada día más conscientes de la desigualdad y la discriminación que ellos no experimentan por su sexo, por lo que pueden ser aliados en el camino a la igualdad porque también es su responsabilidad y suma a su desarrollo y bienestar. Que lean sobre nuevas masculinidades, y hablen entre ellos de cómo promover estas nuevas masculinidades que eliminan prácticas violentas contra ellos mismos, contra otros hombres y contra las mujeres en ámbitos empresariales y personales.

Echando la vista atrás, a tus años en la Universidad de Deusto, dándote las gracias por atendernos, para finalizar ¿por qué elegiste Deusto? ¿Qué recuerdos guardas de ese periodo y te gustaría compartir con nosotros?

Deusto fue una oportunidad para mí y para otras y otros colegas del Tec de Monterrey que vinimos a estudiar en esta maravillosa y querida universidad.  Mi esposo, Enrique Asín, quien también es profesor, un día  me dijo: “te anoté en un listado para becas para hacer doctorado en Deusto”.  ¿Cómo ves? Y por supuesto que acepté estar en ese listado para ser considerada.  Después se hizo una realidad, y en el primer verano de clases en San Sebastián, cuando nos llevaron a la biblioteca a ver y ojear tesis doctorales, una compañera me pasó la tesis de Arantza Echaniz sobre el Liderazgo de mujeres en Mondragón Corporación Cooperativa; como yo quería estudiar a las mujeres, la busqué y le pedí que fuera mi directora para la suficiencia investigadora, y hablamos también de temas de responsabilidad social.

En ese mismo verano, en  2003, estábamos paseando con mis bebés Quique y Mauri  por  Hendaia y me encontré a Aran con sus hijos, también paseando; nos pusimos a platicar y le dije que en el Tec de Monterrey había un programa de docente visitante por una semana, que tal vez le interesaría venir.  Y ese mismo año Aran estuvo impartiendo clases una semana en el Tec de Monterrey, de ahí pues siguió una relación de directora y doctoranda, ahora somos grandes amigas y colegas en otros proyectos de investigación para América Latina, Asia y Europa.

Mis recuerdos son hermosos con mis profesoras y profesores, que me ayudaron siempre con sus conocimientos y asesorías, así como los directores del programa doctoral, obviamente que cuando estaba viviendo mi investigación y realización de mi tesis a distancia Monterrey-San Sebastián, y con dos hijos de 3 y 2 años siempre estaba pensando “ya quiero terminar mi tesis”. Tuve dos estancias en el colegio mayor, en Bilbao, donde conocí  a otras y otros doctorandas/os de Italia, China y Alemania… Recomiendo mucho concentrarse un tiempo en este ambiente que siempre favorece el ecosistema de la o del doctoranda/o.

Algo hermoso que siempre recordaré es que Dionisio Aranzadi SJ q.e.p.d. formó parte de mi tribunal de tesis. Él también fue director y mentor de Arantza Echaniz, mi directora de tesis doctoral. Durante alguna de mis estancias en Deusto él me dedicó su tiempo. Recorrimos la universidad, me enseñó la sala donde se lleva a cabo las ceremonias de investidura del alumnado y entonces me imaginé ahí. ¡Estuve ahí en enero de 2018!

¡Deusto ha sido un mundo de posibilidades!