Olalla Montes Vázquez

ADE Prom. 2004

La gente te aprecia por las características que te hacen excepcional, no por ser hombre o mujer, o por encajar en unos cánones establecidos

Lugo, Bilbao, Madrid, Lisboa, Fontainebleau, Londres, Johannesburgo… Casi el Camino de Santiago a la inversa. Tu formación y tu carrera profesional llevan un largo e intenso recorrido y no solamente geográfico. ¿Qué ha ido impulsando cada uno de tus pasos?

Jajaja… Me encanta la comparación, muy de mi tierra. En el fondo… siempre me han movido la curiosidad y las ganas de aventura. Y también, por qué no, la ambición de probar que me podía ir bien en situaciones y países muy diferentes. ¡Y la historia todavía no ha terminado! O eso espero.

Como mujer, habiendo realizado una carrera meteórica en dos importantes consultoras internacionales en las que has llegado a la cúpula, espacio mayoritariamente masculino y competitivo, ¿qué recomendarías a las jóvenes universitarias deustenses?

Aprende a ser tu misma y acepta que tiene mucho valor pensar o actuar de forma diferente a la gente que está a tu alrededor. Si te soy sincera, nunca he tenido ningún problema por trabajar en ambientes mayoritariamente masculinos. De hecho, ¡mis cinco socios son hombres! Pero en algún momento de mi carrera me di cuenta de que no iba a tener más éxito por imitar comportamientos. Con el paso del tiempo te das cuenta de que la gente te aprecia por las características que te hacen excepcional, no por ser hombre o mujer, o por encajar en unos cánones establecidos. Así que cuanto antes reflexiones sobre esto, en mi opinión mejor. A mí me ha servido para trabajar con igual éxito con hombres y mujeres en un montón de culturas diferentes.

Tu ascensión a la cumbre ¿ha sido un camino pedregoso?

¡Gracias por el cumplido! Creo que la palabra cumbre tiene un significado diferente para cada uno de nosotros. En cualquier caso, yo no definiría el camino como pedregoso. Ha sido más bien un camino de decisiones, en lo que lo más difícil ha sido tener que elegir y en ocasiones dejar cosas por hacer. Eso si, como decía mi abuelo, “las oportunidades te tienen que encontrar trabajando”.

Por compartir mi experiencia, lo que más me ha servido para avanzar han sido tres principios: entender qué me hace feliz en mi trabajo y buscar dedicarme a ello, aunque eso conlleve riesgos; dormir 7-8 horas cada noche (algo que llevo a rajatabla desde hace años); y tener tiempo suficiente para dedicarle a mi familia y amigos, aunque lo haga a veces de una forma un poco desordenada.

Apasionada personalmente por recorrer el continente africano, profesionalmente también te has decantado por los mercados emergentes en él y en América Latina. ¿Cómo se puede contribuir al impulso de una economía orientada al desarrollo sostenible y a una economía ecológica en países con unas diferencias sociales tan pronunciadas?

Yo creo firmemente que el mundo sería mejor si cada uno de nosotros intentara, al menos, mejorar la vida de una persona cercana. Nuestro granito de arena al desarrollo (y esto incluye a mi pareja, Kike, de la que me siento tremendamente orgullosa) ha sido siempre contribuir a una situación mas estable y sostenible de la gente que nos rodea. Por mencionar a uno de ellos, Sibu que nos ayudaba con nuestros perros en Sudáfrica, está ahora trabajando de forma permanente en el departamento de recursos humanos de Singular y FourPointZero.

En lo profesional, he dedicado muchos años a trabajar con el sector público y privado en áreas de desarrollo económico, sanidad, educación y medio ambiente. Si quieres una respuesta honesta, creo que la diferencia la hacen los líderes y su capacidad de ejecución. Hay un montón de “recetas” de desarrollo que están ya inventadas y son fácilmente accesibles. Hace años visité Malasia (que es un ejemplo de haberlo hecho estupendamente en los últimos 10 años) con representantes del gobierno de Sudáfrica. Y a igualdad de condiciones, los que se han molestado en aprender las lecciones e implementarlas contra viento y marea una vez que han vuelto a casa, han sido los que han tenido éxito.

Antes de dar el salto más allá de los Pirineos, ¿qué recuerdas de tus años en la Universidad de Deusto?

Uyyy… ¡Hace tanto! Cuando llegué, para mí era todo muy diferente, nueva ciudad, nueva gente, diferente cultura… así que los primeros meses, no te voy a mentir, fueron durillos. Pero en conjunto fue una etapa estupenda, que definitivamente me preparó, y muy bien, para lo que vendría después. Lo que mas me impresiona de Deusto es que el profesorado y los estudiantes comparten un cierto sentido de “familia” que te impacta de una forma especial. Es muy cercano. ¡Yo sigo tomando café con algunos de mis profes después de más de 15 años! En la parte curricular, creo que siempre ha habido un especial interés por estrechar lazos entre el mundo académico y la empresa y, en este sentido, el valor formativo se incrementa. ¡Venir a Deusto fue una de las mejores decisiones de mi vida!

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